Hogar dulce hogar
Hogar dulce hogarEn un horizonte infinito, rodeado de nada (al menos por encima del agua) y a expensas de los caprichos del destino y la naturaleza, mi bote es mi hogar, mi refugio, mi amigo y mi todo. Cuanto poseo está en él. Incluso mis deseos, anhelos y esperanzas. ¿Soy yo o es él el verdadero protagonista de la aventura?

Resultado de anteriores experiencias en remo oceánico, de la ingeniería naval de vanguardia y del tesón y buen hacer de un equipo de ingenieros, navegantes y constructores, el “Isidoro Arias”, que así es como lo he bautizado en memoria de mi gran amigo desaparecido, es un gran pequeño bote que cargará, transportará y consolará a un tal Andreu. ¡Qué pequeños somos en el infinito!